Tu agencia puede tener los mejores diseños del mundo, pero si la fase de “pasar de Figma a WordPress” es lenta, caótica o llena de retrabajos, el resultado siempre será el mismo:
- proyectos que se alargan,
- márgenes que se achican,
- y un equipo técnico quemado.
En este artículo te comparto un flujo de trabajo probado para convertir diseños en sitios WordPress de forma rápida, ordenada y sin perder calidad.
Fase 1: Revisión del diseño antes de entrar en WordPress
Muchos problemas técnicos se originan en el propio archivo de diseño.
Antes de empezar a maquetar, revisa:
- ¿Hay grid definido y consistente?
- ¿Hay estilos de textos y componentes reutilizables?
- ¿Existe versión mobile del diseño?
- ¿Las animaciones están definidas o improvisadas?
Si el diseño no está maduro, WordPress se convierte en el lugar donde se “diseña de nuevo”, y ahí se pierde tiempo.
Fase 2: Preparar el entorno de desarrollo
El segundo paso es preparar un entorno donde el maquetador pueda trabajar sin fricciones.
Checklist:
- Instalación limpia de WordPress.
- Tema base ligero.
- Constructor elegido y configurado (plantillas, estilos globales).
- Carga de tipografías y colores del diseño.
- Creación de páginas vacías con la estructura del menú.
Cuanto más estándar sea este entorno, más fácil será escalar la producción y trabajar con distintos maquetadores o partners externos.
Fase 3: Maquetación desktop siguiendo componentes
En lugar de maquetar “página por página” a lo loco, es más eficiente pensar en componentes.
Pasos recomendados
- Crear secciones base: hero, bloques de texto + imagen, testimonios, FAQs, etc.
- Guardar esos bloques como plantillas o componentes reutilizables.
- Maquetar la página principal reutilizando esos componentes.
- Repetir el proceso en el resto de páginas, ajustando contenido pero no estructura.
Esto reduce muchísimo el tiempo de maquetación y hace que las webs mantengan consistencia visual.
Fase 4: Ajuste responsive como fase propia (no “de paso”)
Uno de los mayores errores es “tocar” el responsive mientras se maquetan las versiones desktop.
Eso multiplica el retrabajo.
Es mejor convertir el responsive en una fase específica:
- Revisar toda la web en móvil.
- Ajustar tipografías y espaciados para pantallas pequeñas.
- Reordenar elementos donde sea necesario.
- Comprobar que los formularios se pueden completar fácil desde el dedo.
- Revisar al menos en dos navegadores móviles.
Fase 5: QA, optimización y entrega
Aquí el objetivo es que nada sorprenda ni al cliente ni a tu propio equipo cuando la web esté publicada.
Checklist final:
- El diseño se respeta (no hay “inventos” del maquetador).
- La web carga razonablemente rápido.
- Todo funciona: formularios, menús, enlaces, sliders.
- Los textos están bien escritos y alineados a la versión aprobada.
- Se documentan accesos y credenciales.
Externalizar esta fase: cuando tiene sentido
Si tu agencia ya está al límite de capacidad con estrategia, contenidos, creatividad y gestión de clientes, asumir además la parte técnica de convertir diseños en WordPress puede frenar el crecimiento.
En esos casos, tiene sentido:
- Mantener diseño, relación con el cliente y estrategia dentro de la agencia.
- Delegar en un partner WordPress especializado la producción y adaptación técnica.




